
Dirigida por Tim Hill y estrenada en 2006, Garfield 2 —también conocida como Garfield: A Tail of Two Kitties— lleva al famoso gato naranja fuera de su hogar habitual y lo transporta a Londres en una comedia ligera, llena de enredos y humor familiar. La historia arranca cuando Jon viaja al Reino Unido para sorprender a Liz con una propuesta importante. Garfield y Odie, negados a quedarse solos en casa, se cuelan en la maleta y terminan en un país completamente nuevo. Allí, Garfield es confundido con Prince, un gato aristocrático heredero de un enorme castillo, lo que abre la puerta a un intercambio de vidas tan absurdo como divertido.
Con la voz de Bill Murray en la versión original, Garfield vuelve a brillar con su humor sarcástico y su incomparable flojera. Al llegar al castillo y ser tratado como un auténtico rey, disfruta de banquetes interminables, camas suaves, masajes y toda una corte de animales que lo admiran. Aun así, mientras Garfield se cree en su propio paraíso, también empieza a descubrir que ser príncipe no es solo placer, sino responsabilidad y decisiones que afectan a quienes lo rodean. Su evolución, aunque ligera, muestra que incluso el gato más egoísta puede encontrar un sentido inesperado en el cariño de otros.
Prince, el verdadero heredero, es un gato refinado, educado y muy querido por los animales del castillo. A diferencia de Garfield, su vida está marcada por la tradición y el deber. Cuando ambos se encuentran —tras el inevitable intercambio accidental de identidades— Prince descubre en Garfield un espíritu libre y caótico que lo hace reír, aunque también lo desconcierta. Su contraste ofrece algunos de los momentos más tiernos y divertidos del filme, recordando que, al final, ambos comparten un corazón grande… aunque uno lo demuestre comiendo lasaña.
Jon (Breckin Meyer) y Liz (Jennifer Love Hewitt) aportan el toque romántico y humano de la historia, mientras el villano, Lord Dargis, intenta apropiarse de la herencia del castillo para convertirlo en un hotel de lujo. Su ambición y torpeza lo convierten en un antagonista cómico que da pie a persecuciones, trampas y caos generalizado, siempre acompañado de los animales del castillo, quienes no piensan permitir que su hogar sea destruido.
La película se apoya en situaciones disparatadas: confusiones de identidad, animales organizando planes elaborados, persecuciones en pasillos elegantes y escenas que juegan con la dualidad entre Garfield y Prince. Aunque su humor es simple, funciona perfectamente para el público familiar, ofreciendo un ritmo dinámico y una estética colorida que conserva el espíritu del cómic original. La mezcla de acción leve, comedia física y un toque de cuento clásico mantiene la historia entretenida y accesible.
Garfield 2 (2006) es una aventura sencilla pero entrañable que combina humor, ternura y mucho estilo felino. Ideal para espectadores que buscan una comedia familiar sin complicaciones, la película celebra la personalidad icónica de Garfield mientras lo enfrenta a un entorno completamente distinto. Una historia que demuestra que, ya sea en un departamento o en un castillo, Garfield siempre encontrará la forma de robarse el protagonismo… y la comida.