
Dirigida por Renny Harlin y estrenada en 2014 con el título original The Legend of Hercules, la historia nos lleva a la antigua Grecia, donde Hércules (Kellan Lutz) nace como fruto de la unión entre Zeus y una reina mortal. Criado como un príncipe común, ignora su verdadero origen mientras el reino se hunde bajo el gobierno cruel de su padrastro. Desde joven siente que no encaja del todo, como si una fuerza interior le pidiera algo más que obedecer órdenes.
El corazón de Hércules pertenece a Hebe (Gaia Weiss), una princesa prometida a su propio hermano por razones políticas. Este romance secreto se convierte en una chispa de esperanza dentro de un mundo dominado por ambición y violencia. Pero cuando su amor es descubierto, Hércules es traicionado, vendido como esclavo y separado de todo lo que conoce, iniciando así su camino más oscuro.
Lejos de su hogar, Hércules es obligado a luchar en arenas brutales donde solo sobrevive el más fuerte. Cada combate lo endurece física y emocionalmente, transformándolo en un guerrero temido. Sin embargo, incluso entre cadenas y sangre, conserva un sentido de justicia que lo diferencia del resto. Su fuerza ya no es solo corporal: nace también de la rabia y del deseo de regresar.
Con la ayuda de nuevos aliados, Hércules comienza a aceptar su verdadera naturaleza. La revelación de su linaje divino le da un propósito más grande que la simple venganza. Ya no lucha solo por sí mismo, sino por un pueblo oprimido y por un amor que se niega a olvidar. Cada paso lo acerca al enfrentamiento final con el tirano que gobierna su tierra.
El regreso a Grecia marca el inicio de una rebelión abierta. Espadas, flechas y ejércitos chocan mientras Hércules lidera el ataque contra el palacio. La película abraza el espectáculo visual con batallas directas y escenarios épicos, mostrando cómo un solo hombre puede encender la esperanza cuando el miedo parecía haber ganado.
El cierre deja claro que el verdadero poder de Hércules no proviene únicamente de los dioses, sino de sus decisiones. La leyenda de Hércules apuesta por una versión más humana del mito, centrada en el sacrificio, el amor y la lucha contra la injusticia. Es una historia de transformación personal, donde el héroe no nace completo… se construye a través del dolor y la voluntad.