
Dirigida por Tomotaka Shibayama y estrenada en 2024 con el título original My Oni Girl, esta película animada del estudio Studio Colorido combina magia, sentimiento y una sensibilidad visual que envuelve desde el primer minuto. La historia sigue a Hiiragi, un adolescente incapaz de decir lo que realmente siente, y a Tsumugi, una oni impulsiva y llena de energía que llega a su vida en plena tormenta emocional. Ambos emprenden una búsqueda tan fantástica como íntima, persiguiendo respuestas que los obligan a enfrentarse a sus miedos, deseos y a la forma en que se relacionan con el mundo.
Hiiragi vive atrapado en el impulso de complacer a todos, incapaz de poner límites o expresar su verdadera voz. Su vida transcurre entre silencios, expectativas ajenas y una sensación constante de desconexión. El encuentro con Tsumugi rompe ese ritmo, obligándolo a enfrentar emociones que ha reprimido durante años. En él conviven la culpa, la sensibilidad y un deseo profundo de ser visto tal cual es. Su evolución es suave, honesta y profundamente humana, mostrando cómo incluso las almas más silenciosas pueden brillar cuando encuentran el espacio adecuado para hacerlo.
Tsumugi es el motor de la película: una oni que irrumpe con una energía arrolladora, pero que esconde una enorme vulnerabilidad. Su búsqueda está ligada a un pasado que no termina de entender y a una soledad que intenta disimular con impulsos y risas. Ella representa la honestidad emocional en su forma más pura, capaz de decir lo que siente sin temor a las consecuencias. Su presencia transforma a Hiiragi, pero también la obliga a mirarse a sí misma y enfrentar la verdad que ha evitado por demasiado tiempo.
El viaje que ambos emprenden se mueve entre aldeas, bosques, criaturas mágicas y paisajes que parecen respirar. Studio Colorido vuelve a demostrar su talento para construir universos visuales llenos de luz, movimiento y simbolismo. Cada escenario refleja las emociones internas de los protagonistas: la tormenta, la neblina, la noche y la claridad actúan como metáforas de sus propios conflictos. La magia no es un adorno; es un lenguaje emocional que permite que la historia avance hacia sus momentos más reveladores.
La relación entre Hiiragi y Tsumugi crece con delicadeza, sin prisa, construida a partir de gestos pequeños y confidencias compartidas. Ambos encuentran en el otro un refugio contra el miedo a estar solos y contra la sensación de no encajar. La película habla de la necesidad de ser escuchados, de cómo abrirse puede sanar heridas antiguas y de lo doloroso que es cargar con expectativas que no nos pertenecen. La conexión emocional entre ellos es tan importante como la aventura que viven.
Mi querida oni (2024) es una historia luminosa, sensible y llena de encanto visual. Combina elementos fantásticos con una profundidad emocional que resuena en quienes han sentido miedo a mostrarse tal cual son. Con personajes entrañables, un universo mágico exquisito y un mensaje que invita a abrazar la vulnerabilidad, la película se convierte en una experiencia perfecta para quienes buscan emoción, ternura y un viaje que deja huella. Una obra que recuerda que, a veces, abrir el corazón es la mayor aventura de todas.