
Dirigida por Lee Jong-pil y estrenada en 2026 con el título original Pabanneu, la película presenta un drama romántico íntimo y delicado sobre personas que viven al margen de sus propias emociones. La historia gira alrededor de Mi-jeong, una joven que trabaja en una tienda departamental y evita el contacto visual para protegerse del juicio social; Yo-han, un espíritu libre apasionado por el rock y el cine romántico; y Gyeong-rok, un hombre que sacrificó sus sueños personales en busca de estabilidad.
Cada protagonista carga con una forma distinta de cansancio. Mi-jeong se esconde detrás de gestos mínimos y silencios largos. Yo-han observa el mundo con una sensibilidad poco común, encontrando belleza en lo cotidiano. Gyeong-rok, en cambio, vive atrapado en una rutina que no termina de sentir suya, avanzando por inercia mientras intenta convencerse de que hizo lo correcto al dejar atrás sus aspiraciones.
El destino los reúne en el estacionamiento subterráneo del lugar donde trabajan. Ese espacio frío y anónimo se convierte en el punto de partida de algo inesperado. Gyeong-rok queda intrigado de inmediato por el misterio que rodea a Mi-jeong, mientras Yo-han, con su carisma natural, comienza a actuar como un puente silencioso entre ambos, acercándolos sin forzar nada.
La película construye su romance desde los detalles: miradas esquivas, conversaciones suaves y momentos compartidos que no necesitan grandes gestos. Yo-han impulsa la conexión con una ligereza contagiosa, permitiendo que Mi-jeong y Gyeong-rok empiecen a verse de otra manera. Poco a poco, ambos descubren que no están tan rotos como creían.
A medida que se abren el uno al otro, Mi-jeong recupera la confianza para habitar su propio cuerpo y Gyeong-rok comienza a cuestionar las decisiones que lo llevaron hasta allí. El amor aparece no como un golpe repentino, sino como una luz suave que se filtra entre heridas antiguas, recordándoles que todavía es posible elegir un camino distinto.
Pavana cierra como una historia cálida sobre segundas oportunidades emocionales. Más que un romance tradicional, es un retrato de cómo las personas solitarias pueden encontrarse y transformarse mutuamente sin necesidad de promesas grandilocuentes. Su tono sereno y humano celebra la idea de que abrirse al amor también es un acto de coraje, incluso —o especialmente— cuando se ha pasado mucho tiempo evitando mirar de frente al mundo.