
Dirigida por Spencer Cohen y Anna Halberg, y estrenada en 2024 bajo el título original Tarot, esta película mezcla terror sobrenatural, mitología oscura y la tensión creciente que provoca un juego prohibido. La historia sigue a un grupo de amigos universitarios que, durante una noche aparentemente inocente, deciden usar una baraja de tarot antigua con advertencias claras: nunca leer el destino de alguien usando un mazo que no te pertenece. Ignorando el peligro, realizan la lectura… y, a partir de ese momento, cada carta comienza a materializarse en forma de presencias mortales que los persiguen uno por uno. Lo que comienza como curiosidad se convierte en un descenso desesperado por sobrevivir a un destino sellado.
Los protagonistas representan diferentes personalidades que lidian con sus propias inseguridades: culpa, competencia, secretos y heridas que nunca hablaron entre ellos. A medida que las cartas empiezan a tomar forma en espectros inquietantes, el grupo se fragmenta emocionalmente. Algunos buscan respuestas racionales, otros ceden al pánico, y unos pocos intentan mantenerse unidos aun cuando la culpa por haber iniciado el ritual amenaza con romperlos. La dinámica entre ellos da profundidad a la trama, recordando que la muerte que los persigue no es tan aterradora como el miedo a enfrentar sus propias verdades.
Cada carta del tarot toma la forma de un ente sobrenatural vinculado a su significado, lo que convierte la película en una sucesión de encuentros llenos de tensión visual. La Muerte, El Ahorcado, La Torre o La Luna toman formas estremecedoras, creando escenas que mezclan terror tradicional con elementos simbólicos. Esta reinterpretación mística funciona como un motor narrativo que no solo provoca sustos, sino que también construye un universo macabro donde los símbolos cobran vida.
La película utiliza sombras, rituales antiguos, pasadizos ocultos y ambientes cargados de misterio para sostener el tono de amenaza constante. Los directores juegan con la fatalidad: cada aparición parece inevitable, como si los personajes estuvieran atrapados en una predicción imposible de cambiar. La atmósfera se carga con tensión visual y un uso expresivo del color y las cartas, logrando una estética que mezcla misticismo con peligro inminente.
Conforme el grupo intenta encontrar una salida, descubren que la baraja está ligada a un pacto ritual antiguo y que romper su poder implica enfrentarse a la verdad detrás de su creación. Las muertes —cada una inspirada en la carta correspondiente— son inevitables, reflejando el tema central de la película: el destino puede ser tan cruel como exacto. La desesperación crece a medida que entienden que no están luchando contra un ente, sino contra una profecía escrita.
Tarot de la muerte (2024) es una propuesta de terror juvenil cargada de ritmo, estética y simbolismo. Su mezcla de mitología del tarot, atmósfera oscura y muertes estilizadas crea una experiencia ideal para quienes disfrutan del horror sobrenatural con toques modernos. Una historia que recuerda que las advertencias existen por una razón… y que algunos destinos nunca deberían ser revelados.